Noviembre 1887.

Patria; llamado así al cuerpo que reside aquí.
La inclinación melódica cuando susurro tu nombre sobre el mar.
Llegaste a olvidar con dignidad aquel beso en la arena y se me cubre el cuerpo de nostalgia, amor.
Con la poca cordura que me queda, pendiendo de un hilo y anestesiada, miro al cielo y encuentro el pasado.
¿Quién corre hoy con tu cuerpo?
¿Por qué ya no puedo mirar hacia otra dirección?
Eras, pues, quién debía restaurar el orden. Sin embargo, tu talento de hacer valer las pequeñas cosas, fue épico.
Razonamiento por el cuál llego a una conclusión; entre tanta multitud; mi preciosa princesa: naturalmente mi corazón por siempre te pertenecerá.

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